Cada 28 de enero, Día Internacional de la Protección de Datos Personales, recordamos que la privacidad no es solo un derecho individual sino una condición para tener sociedades democráticas y tecnologías más justas. En América Latina, donde la transformación digital avanza con fuerza, la protección de datos personales debe ser el eje de cualquier estrategia de inteligencia artificial (IA) responsable y elemento esencial de las discusiones sobre la gobernanza de datos.
La gobernanza de datos comprende las reglas, prácticas y acuerdos que determinan cómo se generan, almacenan, comparten y protegen los datos. Cuando hablamos de IA debemos hablar también, del uso ético de datos: la calidad, la transparencia, el consentimiento y la rendición de cuentas son ingredientes indispensables. Sin ellos, los modelos de IA pueden reproducir sesgos, profundizar desigualdades y vulnerar derechos fundamentales.
¿Qué principios deben guiarnos?
- Derechos y consentimiento: los datos personales requieren consentimiento informado, específico y revocable. Las personas deben poder ejercer derechos como acceso, rectificación, supresión y portabilidad.
- Transparencia y apertura responsable: abrir datos para rendición de cuentas y participación ciudadana, manteniendo salvaguardas para proteger información sensible.
- Calidad e interoperabilidad: datos limpios, bien documentados y compatibles facilitan una IA más justa y fiable.
- Prevención de daños y gestión de riesgos: evaluar impactos, mitigar sesgos y diseñar mecanismos de reparación.
- Participación y diversidad: incorporar voces ciudadanas, de grupos en situación de vulnerabilidad y de enfoque feminista de datos para priorizar seguridad y equidad.
El desafío en la región
Aunque hay avances regulatorios y buenas prácticas puntuales, América Latina aún carece de liderazgo coordinado y planes a largo plazo en gobernanza de datos. Esa fragmentación limita la capacidad para desarrollar IA explícitamente beneficie al bien común. Por ello es urgente construir políticas públicas que integren al desarrollo de la IA condiciones de protección de datos, acceso a la información y datos abiertos con criterios democráticos y de derechos humanos.
Hacia una gobernanza democrática de datos
Una gobernanza democrática implica no solo normas técnicas o legales, sino procesos participativos: auditorías independientes, comités multiactor, educación digital y mecanismos claros de reclamación. También requiere alianzas entre gobiernos, sociedad civil, academia y sector privado para diseñar marcos que prioricen la dignidad y la inclusión.
En este Día de la Protección de Datos Personales, reafirmamos que la privacidad es la base de una IA responsable y de una gobernanza de datos democrática. Proteger datos personales no frena la innovación; la hace posible y legítima. Construyamos marcos que pongan a las personas en el centro y garanticen que la tecnología sirva para reducir desigualdades, no para reproducirlas.
