Datos, democracia y soberanía: por qué estas conversaciones importan más que nunca

La cancelación unilateral de RightsCon en Zambia, una de las conferencias más importantes sobre derechos digitales a nivel global, sacudió a la comunidad internacional de activistas, investigadores y defensores de derechos humanos. Lo que el gobierno zambiano presentó como una verificación de «valores nacionales y prioridades políticas» fue, según análisis posteriores, el resultado de presiones externas de estados poderosos que buscan moldear silenciosamente quién puede hablar, dónde y sobre qué. La Relatora Especial de la ONU sobre Libertad de Reunión y Asociación, Gina Romero, fue contundente: esto representa «un ataque deliberado a una de las asambleas más vitales para la comunidad global de derechos digitales».

Un mundo que cambió

Cuando ILDA y Abrelatam nacieron, hace más de una década, el debate sobre datos abiertos y gobierno abierto era relativamente nuevo y, en muchos sentidos, esperanzador. La promesa era clara: más datos, más transparencia, más participación ciudadana, mejores democracias. Ese optimismo no era ingenuo, era necesario para abrir conversaciones que no existían.

El mundo de hoy es más complejo y las discusiones son más incómodas. La inteligencia artificial reconfiguró el valor estratégico de los datos. La soberanía digital se convirtió en un campo de disputa geopolítica entre grandes potencias. Los mismos instrumentos que prometían democratizar el acceso a la información se usan hoy para concentrar poder, vigilar ciudadanos y silenciar disidencias. Reconocer esto es la base para construir desde la realidad en un nuevo contexto.

Una región en retroceso

Este episodio resuena con particular fuerza en América Latina, donde el espacio cívico enfrenta un deterioro sistemático. Según el CIVICUS Monitor 2025, el 60% de la población latinoamericana vive en entornos con el espacio cívico obstruido, mientras que otro 30% enfrenta condiciones cerradas o reprimidas. De los 35 países de la región, solo 10 mantienen un espacio cívico abierto.

El mismo informe identificó las violaciones más comunes en 2025: ataques e intimidación contra periodistas, detención de defensores de derechos humanos, asesinatos de activistas y uso excesivo de la fuerza en protestas. Por primera vez, la detención de defensores de derechos humanos entró en el top cinco de las violaciones regionales, con casos documentados en al menos 12 países. Como señala el informe de EU LAT Network de 2025, el cierre del espacio cívico afecta desproporcionadamente a comunidades indígenas, defensores ambientales, mujeres y personas LGBTQ+.

Soberanía no alcanza: se necesita sociedad civil

El caso de RightsCon ilustra una tensión que América Latina conoce bien. La soberanía digital es un concepto legítimo y necesario: los países tienen derecho a definir sus propias políticas sobre datos, infraestructura y tecnología. Pero invocada sin contrapesos, sin sociedad civil fuerte y sin marcos de derechos robustos, la soberanía puede convertirse en el lenguaje del cierre y la exclusión.

El reporte de la OCDE sobre el espacio cívico en América Latina (2025) muestra que, aunque la región tiene organizaciones de sociedad civil vibrantes y niveles de movilización superiores al promedio global, persisten desafíos para aprovechar y responder de manera efectiva a la participación ciudadana. La confianza en el gobierno cayó 4 puntos porcentuales entre 2008 y 2022, hasta apenas 37,1%, mientras que el apoyo a la democracia descendió del 63% al 48% entre 2010 y 2023. Estos números no son solo estadísticas: son el resultado acumulado de años de promesas incumplidas y espacios cerrados.

Abrelatam: un espacio para las conversaciones difíciles

En este contexto, Abrelatam cumple un rol que va más allá de ser un evento regional. Es uno de los pocos espacios en América Latina donde estas discusiones, incómodas y necesarias, pueden ocurrir de forma plural e inclusiva: entre gobiernos, sociedad civil, academia y sector privado, sin que ningún actor capture la agenda. Eso es más difícil de construir de lo que parece, y más valioso de lo que a veces reconocemos.

Las conversaciones sobre datos, inteligencia artificial, soberanía digital y derechos no pueden quedar reservadas a las grandes potencias ni a los grandes mercados. América Latina tiene perspectivas propias, experiencias propias y problemas propios que aportar a estos debates globales. Abrelatam es, entre otras cosas, la apuesta por que esa voz exista y sea escuchada.

Nuestro compromiso

La cancelación de RightsCon en Zambia y el deterioro del espacio cívico en nuestra región no son incidentes aislados, sino síntomas de una erosión sistemática de derechos fundamentales. Desde ILDA reafirmamos nuestro compromiso con la construcción de debates plurales sobre el uso de datos e inteligencia artificial para el desarrollo. Porque sin espacios donde estas conversaciones puedan ocurrir libremente, ni la soberanía digital, ni la democracia, tienen futuro real.