El curso online Data and Feminicide: Theory & Practice completó su segunda edición con un alcance que superó todas las expectativas. Organizado por la iniciativa Datos Contra Feminicidio e ILDA, con el apoyo del IDRC, el programa reunió a 140 participantes de más de 20 países, confirmando que el interés por abordar la violencia de género desde una perspectiva basada en datos es genuinamente global.
De Español a Inglés: Una Expansión Estratégica
La primera edición del curso, realizada en 2022, se había impartido en español, respondiendo a las necesidades de la comunidad hispanohablante. Esta segunda edición en inglés no fue simplemente una traducción del programa, sino una apuesta por ampliar el diálogo más allá de las fronteras regionales. La decisión de trabajar en inglés, un idioma problemático por su carácter hegemónico, como reconocieron las propias organizadoras, respondió a una lógica concreta: es precisamente su ubicuidad lo que permite facilitar conversaciones transfronterizas que de otro modo serían difíciles de sostener.
Qué Ofreció el Programa
El curso se estructuró en dos módulos de cuatro semanas cada uno, con un descanso intermedio pensado para permitir la asimilación de los contenidos y la reflexión entre etapas.
El primer módulo exploró los fundamentos teóricos del campo: perspectivas históricas y conceptuales sobre la producción de datos de feminicidio, las tradiciones del activismo de datos y el feminismo de datos, y los desafíos éticos que rodean la recolección de esta información. El segundo módulo trasladó ese marco conceptual a la práctica, trabajando habilidades concretas para recolectar, registrar y visualizar datos desde una lente feminista interseccional. Se utilizaron herramientas accesibles como Excel junto con recursos especializados desarrollados por Datos Contra Feminicidio, entre ellos los Email Alerts y la herramienta Highlighter, y el curso culminó con un proyecto final que cada participante desarrolló para su propio contexto.
Una de las decisiones pedagógicas más importantes del programa fue su apertura en términos de perfil, ya que no se requería experiencia técnica previa. Participaron activistas, académicas, periodistas, funcionarias públicas, tecnólogxs e investigadorxs, con la convicción de que el compromiso con la temática es más relevante que el dominio de herramientas específicas. Esa diversidad de perfiles fue, en buena medida, lo que enriqueció los intercambios a lo largo del curso.
Una edición global: reflexiones sobre el curso
Helena Suárez Val – Co-organizadora y Profesora
Para Helena, la segunda edición superó todas las expectativas en términos de alcance. Comparada con la edición en castellano de 2022, esta vez se inscribieron alrededor de 170 personas, frente a las 100 anteriores, provenientes de cerca de 40 países distintos. Los países con mayor participación fueron Estados Unidos, México, Brasil e Italia. Este último fue una sorpresa reveladora: Italia tiene una larga trayectoria en el uso del término femminicidio dentro del movimiento feminista, y en noviembre de 2025, justo cuando comenzó el curso, aprobó legislación específica sobre el tema.
El perfil de quienes participaron también evolucionó respecto a la primera edición. Mientras que aquella convocó principalmente a activistas, esta vez se sumaron numerosas académicas y algunas funcionarias públicas. Para Helena, ese desplazamiento refleja algo significativo: en el norte global, el feminicidio está comenzando a ser reconocido como un problema social que merece estudio sistemático, un proceso en el que las académicas latinoamericanas han tenido un papel central al llevar el tema a las universidades del norte y abrir ese campo de investigación.
«Para mí uno de los elementos más enriquecedores de esta edición fue la posibilidad de intercambiar experiencias y saberes atravesando continentes y, por otra parte, que a partir del curso se generaron algunos equipos de trabajo de personas que estaban situadas en el mismo país o región. Hay algunos proyectos en curso. En ese sentido fue muy bello ver cómo el curso se convirtió en un espacio de articulación a nivel local, regional y global.»
— Helena Suárez Val
La presencia del inglés como lengua del curso abrió además una conversación que las organizadoras no habían anticipado del todo. Varias estudiantes superaron la barrera lingüística utilizando inteligencia artificial para traducir tanto los contenidos como sus propias intervenciones, lo que generó un debate sobre la ética del uso de IA en este contexto. Es una discusión que, como reconoce Helena, quedó abierta.
Catherine D’Ignazio – Co-organizadora y Profesora
Para Catherine, uno de los cambios más significativos de los últimos años es la creciente dimensión transnacional que ha adquirido la agenda de datos y feminicidio. Si bien América Latina sigue siendo un centro de referencia, gracias a la fortaleza histórica de sus movimientos feministas, han surgido grupos activos en distintos países de Europa: en España, feminicidio.net lleva más de una década de trabajo; y hoy existen organizaciones relevantes en Italia, Austria, Alemania y Francia, entre otros. Esa diversidad se hizo visible y palpable en el aula. El curso contó incluso con participantes de Irán que están intentando documentar casos de feminicidio en un contexto político enormemente desafiante.
«La parte más impactante fue el intercambio transnacional en el que participaron lxs participantes a través de tantas geografías y contextos.»
— Catherine D’Ignazio
Ese intercambio alcanzó su momento más intenso durante la presentación y discusión de los proyectos finales. Parte de la tarea consistía en dar retroalimentación al trabajo de otros dos participantes, y lo que emergió de ese ejercicio fue mucho más que una evaluación académica: hubo preguntas profundas, reconocimiento genuino y un verdadero traspaso de saberes entre contextos muy distintos. Varias personas aprovecharon el proyecto final para diseñar algo que efectivamente querían poner en marcha. Una participante de Estados Unidos presentó un plan detallado para crear un observatorio de feminicidios en su universidad, con especial atención a la carga emocional que ese trabajo implica para los estudiantes jóvenes que lo llevarían adelante.
Gloria Guerrero – Co-organizadora, ILDA
Desde ILDA desde hace años hemos trabajado con la convicción de que los datos son fundamentales al abordar las agendas de inclusión y equidad de género: impulsando el desarrollo de estándares de datos, el fortalecimiento de capacidades en manejo de datos en activistas, periodistas y sociedad civil. Hemos apostado por la generación de conversación, reflexión e investigación dentro de la comunidad latinoamericana. Para mi esta edición del curso representa un paso más en ese recorrido, pero también una expansión necesaria: “Nos interesa seguir ampliando esta comunidad hacia un horizonte más global, porque eso nos permite fortalecer el trabajo en torno a la recolección y el uso de datos para las luchas por la equidad de género y para combatir la violencia contra las mujeres. Este curso fue una forma concreta de construir ese puente entre experiencias, territorios y saberes”.
Contexto y Relevancia
En un momento en que los avances en igualdad de género enfrentan retos, retrocesos y resistencias en distintas partes del mundo, espacios como este curso adquieren una dimensión política que va más allá de la formación técnica. Documentar el feminicidio con rigor y desde una perspectiva feminista es también un acto de disputa sobre qué se cuenta, cómo se cuenta y quién tiene las herramientas para hacerlo. El hecho de que 140 personas de más de 20 países hayan participado activamente, y que de ese proceso han surgido proyectos concretos y redes de colaboración, dice algo importante sobre la vitalidad de este campo y sobre la necesidad que existe de seguir construyendo comunidad alrededor de él.
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