Diálogos Dateros Feministas en Guatemala: gobernanza de datos desde el territorio

Por Violeta Belver y Sara Fratti

Los datos no son neutrales. Son cruciales para definir qué problemas se ven, cuáles se ignoran y cuáles son abordados a través de políticas públicas. En Guatemala, donde las brechas de género y las desigualdades son profundas, la pregunta de qué medimos y quién lo decide no es solo técnica, sino también política. Desde esta postura, durante ABRELATAM/CONDATOS, desde ILDA desarrollamos el taller Diálogos Dateros: Gobernanza feminista de datos y transformación territorial, que reunió a mujeres de organizaciones locales, medios y comunidades para pensar juntas cómo contar nuestras propias historias.

Este taller se enmarca en el proyecto Diálogos Dateros Feministas en Guatemala, una iniciativa liderada por ILDA junto con Democracia en Red, que busca fortalecer las capacidades de organizaciones de la sociedad civil, activistas, periodistas y medios independientes que trabajan por la igualdad de género. Apostamos por una mirada feminista de los datos que cuestione las formas tradicionales de generar información y avance hacia prácticas más inclusivas, éticas y colaborativas. Esta edición cuenta con el apoyo de la Fundación Heinrich Böll Centroamérica y del Centro Cultural de España en Guatemala.

Un mapa de ausencias y urgencias

El taller comenzó con un mapeo colaborativo a partir de una pregunta fundamental: ¿qué datos necesitamos para contar nuestras historias, posicionar nuestras necesidades e intereses y defender nuestros derechos? 

Algunos temas que aparecieron con especial fuerza:

  • Violencia digital y embarazos adolescentes. Faltan datos sobre embarazos adolescentes en las comunidades y sobre violencia digital de género, clave para incidir en las leyes que la regulan.
  • Mujeres indígenas. Se nombró la discriminación y la violencia sistemática contra las mujeres indígenas, con ausencias concretas: datos oficiales sobre su participación política, censos que no las incluyen y clasificaciones inadecuadas.
  • Fallas institucionales. Se habló de delitos mal registrados porque la policía no tiene condiciones para un registro adecuado, de datos estatales que no coinciden con la realidad, de revictimización y violencia institucional, de perfilamiento racial y de denuncias de racismo dentro del Estado.
  • Temas que suelen quedar fuera. Los cuidados, en sus dimensiones cuantitativa y cualitativa; la brecha digital de género; las mujeres en el mercado laboral y en el desarrollo de tecnologías; los datos de género a nivel municipal.
  • Lenguas y comunidades. La diversidad lingüística y la necesidad de traducir datos a idiomas indígenas para preservarlos para las nuevas generaciones, así como la urgencia de contar con datos comunitarios producidos con seguridad y pertinencia contextual.

Durante la conversación, se hizo evidente cómo los datos y las audiencias reflejan las discriminaciones e inequidades históricas, sumándose a ello como un factor más de injusticia y opresión. 

Lineamientos para una gobernanza feminista de datos

La segunda parte del taller fue de cocreación. La pregunta disparadora fue: ¿cómo generamos, recolectamos, analizamos, usamos y resguardamos datos desde una perspectiva feminista? 

De manera colectiva, pudimos comenzar a delinear algunos principios:

  • Datos comunitarios, participativos y no extractivos.
  • Consentimiento informado como requisito básico.
  • Cocreación de categorías, tanto con las comunidades como con el gobierno.
  • Datos que dignifiquen los contextos, más desagregados, abiertos y accesibles en sus resultados.
  • Visualización con pertinencia cultural, interactiva y comprensible.
  • Claridad de propósito: ¿datos para qué?
  • Institucionalidad, como condición para sostenerlos en el tiempo.

Lo que no se mide tiende a desaparecer de la agenda pública, y eso convierte a los datos en una herramienta de justicia tanto como de diagnóstico. Por eso, sostener una gobernanza feminista de datos requiere herramientas técnicas, pero también la capacidad de problematizar y cuestionar para quién, con quién y con qué propósito se produce cada dato. Eso implica consentimiento informado, participación comunitaria, categorías construidas en diálogo, resultados accesibles y una institucionalidad capaz de sostener estos esfuerzos más allá de cualquier gobierno o proyecto.

Las redes que empezamos a tejer durante ABRELATAM/CONDATOS son un punto de partida para seguir creando en colectivo y nos dejan preguntas abiertas para seguir trabajando y debatiendo. 

Taller virtual en noviembre

El segundo espacio será en noviembre, en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, durante este encuentro virtual, continuaremos la conversación sobre cómo convertir los datos en narrativas que transformen, desafíen la desinformación y fortalezcan la incidencia. 

Conoce los detalles del taller virtual: